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jueves, 15 de enero de 2009

El otoño recorre las islas

Más abajo pueden leer el capítulo 3 del cuento, y en esta entrada presento un poema de José Carlos Becerra.

El otoño recorre las islas.

A veces tu ausencia forma parte de mi mirada,
mis manos contienen la lejanía de las tuyas
y el otoño es la única postura que mi frente puede tomar para pensar en ti.

A veces te descubro en en rostro que no tuviste y en la aparición que no merecías,
a veces es una calle al anochecer donde no habremos ya de volver a citarnos,
mientras el tiempo transcurre entre un movimiento de mi corazón y un movimiento de la noche.

A veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua,
y es la hora de encender ciertas luces
y caminar por la casa
evitando el estallido de ciertos rincones.

En tus ojos hay barcas amarradas, pero yo ya no habré de soltarlas,
en tu pecho hubo tardes que al final del verano
todavía miré encenderse.

Y éstas son aún mis reuniones contigo,
el deshielo que en la noche
deshace tu máscara y la pierde.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Literatura suelta 5

Feliz Navidad a todos.
Cambiando de tema, aquí les pongo un cuento de Augusto Monterroso, a ver qué les parece.

La oveja negra.

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño, arrepentido, le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

lunes, 27 de octubre de 2008

Literatura Suelta II

Hoy presentamos: El burrito huye a Egipto (Fragmento)
de Joaquín Antonio Peñalosa en Canciones para entretener la Nochebuena
Con tema un tanto religioso, pero no mucho más que la saeta de Machado.

La virgen y el esposo platicaban de espaldas
sentencias de profetas, fábulas de desierto.
Me sentí tan pequeño, tan de espuma y suspiro
que la virgen me dijo: "Yo también tengo miedo",
ayer la redención dependió de mis labios,
y el Amor esta noche se escapa en tus pisadas,
yo le presté mi entraña, mi voluntad sumisa
y al trote de un burrillo la salvación se salva,
los dos vamos cargando el Infinito a cuestas
y es mucho Dios en fruto para tan poca rama".

Sentí luego que todos los asnillos del mundo
me miraban llorosos, por pequeño y sonámbulo,
perseguido a cuchillos y pesado de cielo.
Señor, tampoco tú pudiste cargar solo el madero:
¿quieres a este burrillo servir de cirineo?

miércoles, 15 de octubre de 2008

Nueva sección: Literatura suelta

Para todos aquellos que estén dejando el mal hábito de la lectura, ahora que no se puede leer en lugares públicos cerrados, en esta sección pondré algunas piezas y fragmentos sueltos para que vayan dejando el vicio poco a poco.

Hoy:

[Espero curarme de ti en unos días]

de Jaime Sabines (en Recuento de Poemas).

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.